Del pintor, decir que considera la pintura como un acto de absoluta intimidad; algo que se refleja en las escasas muestras y exposiciones en las que se ha animado a participar.
Su estilo, absolutamente personal y poco definido, lo convierte en algo exclusivo y difícilmente comparable: obras que miran al público desde una posición dinámica, que no buscan ni lo abstracto ni lo figurativo, sino que retan al espectador y su imaginación para verse concluidas.